Puede que estés justo en este punto: llevas tiempo con molestias de espalda, notas el cuerpo rígido, el estrés se te acumula y has decidido que necesitas moverte… pero dudas: “¿Qué es mejor, yoga o pilates?”
Buscas en Google, lees opiniones, ves vídeos en redes… y cada uno defiende “lo suyo”. Al final acabas igual que al principio, pero con más dudas.
Vamos a ordenar todo esto con calma. No existe una respuesta universal, pero sí hay una respuesta para ti, para tu cuerpo, tu momento vital y tus objetivos. Y ahí es donde este artículo quiere ayudarte.
Antes de elegir: mira primero cómo está tu cuerpo (y tu cabeza)

Antes de entrar a comparar, plantéate:
- ¿Tu problema principal es el dolor de espalda o la mala postura?
- ¿Te sientes más estresado y con la cabeza a mil que rígido de cuerpo?
- ¿Hace cuánto que no haces ejercicio de forma regular?
- ¿Te da respeto ir a una clase por miedo a no seguir el ritmo?
- ¿Te interesan también la parte mental / emocional o, de momento, solo quieres “arreglar el cuerpo”?
Tus respuestas ya empiezan a inclinar la balanza. Yoga y pilates comparten muchos beneficios (fuerza, flexibilidad, equilibrio, menos estrés), pero su enfoque es diferente. Entender esto es clave para decidir bien.
Yoga y pilates en sencillo
¿Qué es el yoga?
El yoga es una disciplina milenaria que combina:
- Posturas (asanas)
- Respiración consciente
- A veces meditación y trabajo más espiritual
Suele tener un enfoque global: cuerpo, mente y, según el estilo, también una parte más filosófica o espiritual. Se trabaja mucho la flexibilidad, el equilibrio y la atención al momento presente. Dependiendo del tipo de yoga, puede ser suave y pausado o muy intenso y exigente.
¿Qué es el pilates?
El pilates es un método de ejercicio más reciente, con un enfoque muy claro:
fortalecer el “core” (zona central del cuerpo), mejorar la postura y el control del movimiento.
En pilates se trabaja:
- Musculatura profunda del abdomen y la espalda
- Estabilidad de la pelvis y la columna
- Coordinación, control y precisión en cada ejercicio
- Respiración sincronizada con el movimiento
Se puede practicar en suelo (mat) o con máquinas específicas (como el reformer), que permiten un trabajo muy controlado y progresivo.
Diferencias clave entre yoga y pilates (explicadas sin tecnicismos)
En lugar de buscar “ganadores”, vamos a ver en qué se diferencia cada uno para que tú decidas qué encaja mejor contigo.
1. Enfoque principal
- Yoga:
Trabaja el cuerpo, sí, pero con un énfasis muy grande en la conexión mente-cuerpo. Según el estilo, puede tener también componentes de meditación, filosofía de vida o trabajo energético. - Pilates:
Tiene un enfoque más “de entrenamiento”: mejorar la postura, fortalecer la musculatura profunda, ganar estabilidad y movilidad de forma segura. Ideal si te preocupa la espalda, las malas posturas o las horas sentado.
2. Respiración
- En yoga se usa una respiración más abdominal y profunda, muy ligada a la calma mental y la gestión del estrés.
- En pilates la respiración es más torácica y está muy vinculada al control del movimiento y a activar bien la musculatura del core.
Ambas mejoran la conciencia respiratoria, pero con matices y objetivos diferentes.
3. Flexibilidad vs fuerza profunda
- Yoga:
Suele poner más foco en estirar, abrir, ganar amplitud de movimiento y soltar tensiones. - Pilates:
Te ayuda a estirarte desde la fuerza. Se trabaja la flexibilidad, pero siempre apoyada en una buena activación muscular y control postural. No es solo estirar, es estirar con soporte.
4. Apoyo a la espalda y la postura
- Si tu preocupación principal es la espalda, las cervicales, la zona lumbar o la postura por trabajo de oficina, el pilates tiene una ventaja clara:
está diseñado precisamente para mejorar el alineamiento y el control de la columna. - El yoga también puede ayudar, pero algunos estilos incluyen posturas intensas, torsiones profundas o posiciones que, si no se adaptan bien, pueden no ser lo ideal para ciertas lesiones o molestias.
5. Nivel de “mente y calma”
- Yoga: ideal si, además de trabajar el cuerpo, buscas bajar revoluciones mentales, introducir algo de meditación o darle un enfoque más “filosófico” a la práctica.
- Pilates: también te centra y te obliga a estar presente, pero su objetivo principal no es la meditación, sino el control corporal.
Entonces… ¿qué es mejor, yoga o pilates?
La pregunta correcta no es “qué es mejor”, sino “qué es mejor para ti ahora mismo”. Vamos a aterrizarlo con ejemplos típicos:
Si tienes dolor de espalda o mala postura
En este caso, pilates suele ser la mejor primera opción, especialmente si:
- Pasas muchas horas sentado
- Tienes histórico de molestias lumbares o cervicales
- Notas que te “encorvas” sin darte cuenta
- Te da miedo hacer movimientos bruscos
El pilates pone el foco en:
- Fortalecer el core de forma progresiva
- Mejorar el alineamiento de la columna
- Reeducar la postura en el día a día
Una vez notes tu espalda más estable, el yoga puede ser un complemento fantástico si te apetece trabajar también más la flexibilidad y la calma mental.
Si tu prioridad es bajar el estrés y la ansiedad
Los dos ayudan, pero:
- Yoga suele encajar muy bien si:
- Necesitas un espacio mental de pausa
- Te interesa aprender técnicas de respiración y relajación
- Te atrae la idea de una práctica más meditativa o introspectiva
- Pilates también baja el estrés, porque te obliga a concentrarte en el cuerpo y salir del ruido mental, pero su enfoque es más de entrenamiento y control.
Si quieres tonificar y sentirte más fuerte
Aquí el pilates tiene mucha fuerza:
- Mejora la fuerza funcional (la que usas en tu vida diaria).
- Trabaja mucho la faja abdominal, glúteos, espalda y musculatura estabilizadora.
- Se puede adaptar tanto si empiezas de cero como si ya tienes experiencia en ejercicio.
El yoga también genera fuerza, sobre todo en estilos dinámicos, pero pilates suele ofrecer un trabajo más específico y estructurado de tonificación y control.
Si llevas mucho tiempo sin hacer ejercicio
En este caso, más que “yoga o pilates”, lo importante es:
- Que la clase esté adaptada a principiantes
- Que haya un acompañamiento cercano
- Que sientas que puedes ir poco a poco sin agobios
Tanto yoga como pilates pueden ser adecuados si el grupo y el profesor entienden bien tu punto de partida. En pilates, el uso de máquinas (como el reformer) permite dosificar muy bien el trabajo y dar mucho soporte cuando tu cuerpo aún no está fuerte.
¿Y si combino yoga y pilates?
No solo es posible, sino que puede ser una combinación muy interesante:
- Pilates como base para:
- Cuidar tu espalda
- Reforzar el core
- Mejorar tu postura y estabilidad
- Yoga como complemento para:
- Profundizar en flexibilidad
- Bajar el ritmo mental
- Trabajar la parte más meditativa y de presencia
Si vives en una zona como Sant Cugat, donde el ritmo de trabajo y la vida diaria puede ser exigente, tener un espacio para el cuerpo (pilates) y otro para cuerpo+mente (yoga) puede marcar una diferencia importante en tu bienestar a medio plazo.
Cómo empezar con pilates si vives en Sant Cugat

Si después de todo lo que has leído sientes que el pilates encaja con tu situación, algunos consejos para empezar con buen pie:
- Busca un centro especializado en pilates
Idealmente donde se trabaje con grupos reducidos y haya opción de adaptar los ejercicios a tu nivel, a tus molestias o a tu historial de lesiones. - Cuéntales tu caso desde el primer día
No te guardes nada: dolores de espalda, operaciones previas, miedos, cuánto tiempo llevas sin hacer ejercicio… Cuanta más información tengan, mejor podrán adaptar la sesión. - Empieza sin prisas, pero con constancia
Un par de sesiones a la semana, bien hechas, valen más que ir una temporada cada día y luego abandonar. El pilates funciona cuando se convierte en parte de tu rutina. - No te compares con nadie en la sala
Cada cuerpo tiene una historia distinta. Tu objetivo no es hacerlo “perfecto”, sino ir ganando control, fuerza y confianza poco a poco.
Preguntas frecuentes sobre “qué es mejor, yoga o pilates”
1. ¿Qué es mejor para la espalda, yoga o pilates?
Si ya tienes molestias o quieres prevenir problemas, el pilates suele ser la opción más segura y específica, siempre adaptado por un profesional. El yoga puede ayudar, pero conviene elegir bien el estilo y comentar tus dolores antes de empezar.
2. ¿Es buena idea empezar directamente por yoga si nunca he hecho ejercicio?
Depende del estilo de yoga y del profesor. En general, si tu cuerpo está muy desentrenado o te da miedo lesionarte, puede ser buena idea empezar con pilates para ganar base y luego incorporar yoga.
3. ¿Se queman más calorías con yoga o con pilates?
Algunos estilos de yoga dinámico pueden ser más demandantes a nivel cardiovascular. El pilates, en cambio, destaca más por la tonificación, el control y la postura que por el “gasto calórico” puro. Si tu prioridad es solo quemar calorías, hay otras actividades más directas; si quieres cuidar tu cuerpo a largo plazo, ambos son muy interesantes.
4. Si solo puedo elegir uno, ¿cómo decido?
Piensa en tu prioridad principal ahora mismo:
- Espalda, postura, fuerza profunda → pilates.
- Estrés, flexibilidad, calma mental → yoga.
Y recuerda que no estás casado con tu elección para siempre: puedes empezar por uno y, más adelante, combinar.
La mejor opción es la que se adapta a tu vida real
No se trata de hacer un “ranking” entre yoga y pilates, sino de elegir la herramienta adecuada para el momento que estás viviendo ahora.
Si sientes que tu espalda, tu postura o tu falta de fuerza te están limitando, el pilates puede ser un muy buen punto de partida. Si lo que te pesa más es el estrés y la cabeza que no se apaga, quizá el yoga sea tu primer paso.
Y si vives en Sant Cugat o alrededores, dar el salto es más fácil de lo que parece: solo necesitas un lugar donde te escuchen, entiendan tu punto de partida y adapten la práctica a tu cuerpo real, no a un ideal de redes sociales.
A partir de ahí, la pregunta deja de ser “¿qué es mejor, yoga o pilates?” y pasa a ser:
“¿qué práctica me ayuda hoy a vivir con menos dolor, más calma y un cuerpo que siento mío otra vez?”